Empatía con el diseñador

Hay que estar claro, que un diseñador es una persona especial, pienso que cualquier profesional de esta rama creadora, que no logre entenderse con su mundo exterior y además se ensimisme esta dignado al fracaso. Cuando se diseña para no uno mismo, para dar con algo nuevo, con una inspiración que propia para el mundo no importa tanto.

Pero cuando el diseño depende de lo que solicita alguien más, es cuando la empatía entra en juego.

Si se busca sorprender a alguien más o muchos más, se debe hacer conexión con quien plantea el diseño, el que trae la idea en su mente, para plasmar en un proyecto y traerla a la realidad. Pasa de creatividad a realidad por medio de procesos técnicos adecuados. Cuando se diseña productos de uso comercial, la intención del diseñador no es tan relevante como la del grupo de personas a la que va orientado el diseño, no hablo de un diseño en particular solo la concepción del acto de diseñar.

Cuando se diseña por una necesidad, quien crea en un proceso imaginativo, debe darle vida a una solución que incluso el que la necesita no ha percibido aun, el emprendimiento de la idea es fundamental.

Como cuando hay una necesidad de estar seguro dentro del hogar, se han copiado una gran cantidad de cerraduras de diferentes marcas de cerrajeros, pero ninguna propone algún diseño de mecanismo nuevo, salvo ciertos diseños un tanto innovadores, ¿es que acaso se ha buscado la información desde el seno del problema, se han hablado profundamente con los cerrajeros el raval que viven con el problema latente? A veces parece que no.

Un diseñador debe manejar otros tipos de lenguajes, cuando un cliente solicita por ejemplo una publicidad, debe estar a tono con lo que realmente quiere más allá de sus palabras. Cuando alguien pide un diseño alegre, no es lo mismo para alguien con una personalidad sobria que para otra que está llena de espontaneidad y energía.

Este oficio tiene ciertas complicaciones, pienso que no tanto en las herramientas técnicas que sin duda estarán muy bien arraigadas en el individuo sino en la párate mas subjetivas de la comunicación con el otro, es una conexión mente a mente, que se lleva a termino por las manos del maestro diseñador.

Las palabras del cliente, no debe ser ofensivo, cuando no se haya en sintonía con lo que pidió, lo que habla el cliente tiene mucho valor con lo que se debe lograr, es alimento para el diseño.

Alguien que se dedica a diseñar, debe tener una mente abierta a oír sugerencias, lluvias de ideas, sueños hablados, deseos encontrados, para llevarlos a mano de quien los soñó. El éxito dependerá de que tan cercano este con el cliente, la recurrencia de sus servicios será la garantía de un correcto servicio, no importa si diseñas tecnología, publicidad, arte, ropa, autos, música, muebles o casas, el trabajo de este profesional es de inspiración, trata de lo que otros quieren por medio de tu arte.